viernes, agosto 14, 2015

John Kerry en La Habana

John Kerry en La Habana
Agosto 14, 2015

Por favor, tomen asiento. Muchas, muchas gracias. [En español:] Muchas gracias. Buenos días. Siento que hayamos llegado un poquito tarde, pero que hermoso viaje y que maravilloso estar aquí. Y gracias por dejar mi futuro vehículo aquí, detrás de mí [tres almendrones estacionados en el Malecón]. Me encanta. [Risas.]

Distinguidos miembros de la delegación cubana –Josefina, gracias por su liderazgo y por todo el trabajo de su delegación–; excelencias del cuerpo diplomático; mis colegas del pasado y actuales de Washington; embajador DeLaurentis y todo el personal de la embajada; y amigos que nos están viendo en todo el mundo, gracias por acompañarnos en este momento verdaderamente histórico, mientras nos preparamos para izar la bandera de Estados Unidos en nuestra embajada en La Habana, que simboliza el restablecimiento de las relaciones diplomáticas después de 54 años. Esta es también la primera vez que un Secretario de Estado de los Estados Unidos visita Cuba desde 1945. [Aplausos.]

Esta mañana, me siento como en casa aquí, y estoy agradecido a los que han venido a participar en esta ceremonia, quienes están de pie frente a nuestras instalaciones, y me siento como en casa, porque esta es verdaderamente una ocasión memorable, un día para dejar de lado las viejas barreras y explorar nuevas posibilidades.

Y es con ese espíritu que yo digo en nombre de mi país, [en español] los Estados Unidos acogen con beneplácito este nuevo comienzo de su relación con el pueblo y el gobierno de Cuba. Sabemos que el camino hacia unas relaciones plenamente normales es largo pero es precisamente por ello que tenemos que empezar en este mismo instante. No hay nada que temer ya que serán muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitamos a nuestros ciudadanos conocerse mejor, visitarse con más frecuencia, realizar negocios de forma habitual, intercambiar ideas y aprender los unos de los otros.

Amigos, estamos reunidos aquí hoy porque nuestros líderes, el presidente Obama y el presidente Castro, tomaron la valiente decisión de dejar de ser prisioneros de la historia y centrarse en las oportunidades de hoy y de mañana. Esto no quiere decir que debamos olvidar el pasado. ¿Cómo podríamos hacerlo después de todo? Al menos para mi generación, las imágenes son indelebles.

En 1959, Fidel Castro visitó Estados Unidos y fue recibido por multitudes entusiastas. Al año siguiente regresó a la Asamblea General de la ONU, y fue abrazado por el primer ministro soviético Nikita Kruschov. En 1961, se produjo la tragedia de la Bahía de Cochinos, donde el presidente Kennedy aceptó la responsabilidad. Y en octubre de 1962, surgió la crisis de los misiles: 13 días que nos empujaron hasta el umbral de una guerra nuclear. Yo era un estudiante en ese entonces, pero todavía puedo recordar las caras tensas de nuestros líderes, los mapas lúgubres que mostraban el movimiento de las naves de oposición, la fecha límite que se acercaba, y aquella palabra peculiar "cuarentena". Estábamos inquietos y con incertidumbre respecto al futuro, porque no sabíamos cuando cerráramos los ojos por la noche que íbamos a encontrar cuando nos despertáramos.

En ese ambiente gélido, las relaciones diplomáticas entre Washington y esta ciudad capital se hicieron tensas, luego se fueron debilitando, hasta que se cortaron. A finales de 1960, el embajador de Estados Unidos partió de La Habana. A comienzos del enero siguiente, Cuba exigió un gran recorte en la dimensión de nuestra misión diplomática y entonces el presidente Eisenhower decidió que no tenía más alternativa que cerrar la embajada.

La mayor parte del personal estadounidense partió rápidamente, pero unos pocos se quedaron para entregar las llaves a nuestros colegas suizos, que servirían diligente y honorablemente como nuestro poder protector durante más de 50 años. Acabo de reunirme con el ministro de Asuntos Exteriores, Didier Burkhalter, y siempre estaremos agradecidos a Suiza por su servicio y ayuda. [Aplausos.]

Entre los que permanecieron en la embajada había tres miembros de la Infantería de Marina: Larry Morris, Mike East, y Jim Tracy. Cuando ellos salieron, se encontraron con una gran multitud que se ubicaba entre ellos y el asta de la bandera. Había mucha tensión. Nadie se sentía seguro. Pero los marines tenían una misión que cumplir. Poco a poco, la multitud se apartó mientras ellos se abrían camino hacia el asta de la bandera, arriaron la "Vieja Gloria" [la bandera de Estados Unidos], la doblaron, y regresaron al edificio.

Larry, Mike y Jim no sólo habían cumplido con su misión, sino que también ellos se hicieron una promesa audaz: que algún día regresarían a La Habana para izar nuevamente la bandera.

En ese momento, nadie se podría haber imaginado cuán distante estaba ese día.

Durante más de medio siglo, las relaciones entre Estados Unidos y Cuba estuvieron suspendidas en el marco de la política de la Guerra Fría. Mientras tanto toda una generación de estadounidenses y cubanos fueron creciendo y fueron envejeciendo. Estados Unidos tuvo diez nuevos presidentes. En una Alemania unida, el muro de Berlín es un recuerdo que se va desvaneciendo. Liberada de los grilletes soviéticos, Europa Central es de nuevo el hogar de democracias que prosperan.

Y la semana pasada, estuve en Hanói con motivo del 20º aniversario de la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Vietnam. Piensen en ello. Una larga y terrible guerra que dejó cicatrices indelebles en cuerpos y mentes, seguida de dos décadas de sanación mutua, seguida por otras dos décadas de compromisos diplomáticos y comerciales. Durante todo ese período, Vietnam evolucionó de ser un país desgarrado por la violencia, a una sociedad dinámica con una de las economías de más rápido crecimiento del mundo. Y durante todo ese tiempo, a través de la reconciliación, a través de la normalización, las relaciones cubanoestadounidenses permanecieron aferradas al pasado.

Mientras tanto, las nuevas tecnologías han permitido que personas en todas partes del mundo se beneficien de proyectos compartidos a través de vastas extensiones de océanos y tierra. Amigos, no se necesita tener un GPS [sistema de posicionamiento global] para darse cuenta de que el camino del aislamiento y distanciamiento mutuo que Estados Unidos y Cuba han recorrido no es el correcto, y que ha llegado la hora de que avancemos en una dirección más prometedora.

En Estados Unidos, eso significa reconocer que la política de Estados Unidos no es el yunque en el que el futuro de Cuba será forjado. Dejando de lado las décadas de buenas intenciones, las políticas del pasado no han dado lugar a una transición democrática en Cuba. Sería igualmente poco realista esperar que normalizar las relaciones tenga un impacto transformador a corto plazo. Después de todo, el futuro de Cuba depende de los cubanos. La responsabilidad por la naturaleza y la calidad de la gobernanza y la rendición de cuentas se apoyan, como debe ser, no en ninguna entidad externa; sino únicamente en los ciudadanos de este país.

Pero los líderes en La Habana –y el pueblo cubano– también deben saber que Estados Unidos seguirá siendo siempre el líder de los principios y de las reformas democráticas. Al igual que muchos otros gobiernos dentro y fuera de este hemisferio, seguiremos instando al gobierno cubano a cumplir sus obligaciones en virtud de los acuerdos de derechos humanos de la ONU e Interamericanos: obligaciones que son compartidas por los Estados Unidos y todos los demás países de las Américas.

Y, por supuesto, estamos convencidos de que el pueblo de Cuba estaría mejor servido por una auténtica democracia, donde las personas sean libres de elegir a sus líderes, de expresar sus ideas, y practicar su fe; donde el compromiso con la justicia económica y social se realice con mayor plenitud; donde las instituciones respondan ante aquellos a quienes sirven; y donde la sociedad civil sea independiente y se permita que florezca.

Permítanme ser claro: el establecimiento de relaciones diplomáticas normales no es algo que un gobierno haga para hacerle un favor a otro. Es algo que dos países hacen juntos cuando ha de beneficiar a los ciudadanos de ambos países. Y en este caso, la reapertura de nuestras embajadas es importante en dos niveles: de pueblo a pueblo y de gobierno a gobierno.

En primer lugar, creemos que es útil para que los pueblos de nuestros países puedan aprender más uno de otro, conocerse uno a otro. Por eso nos alienta que los viajes de Estados Unidos a Cuba ya hayan aumentado en un 35 por ciento desde enero y sigan aumentando. Nos alienta que cada vez más empresas estadounidenses estén explorando alternativas comerciales aquí que crearían oportunidades para el creciente número de los propios emprendedores cubanos. Y nos alienta que las empresas estadounidenses estén interesadas en ayudar a Cuba a expandir sus conexiones de telecomunicaciones e Internet, y que el gobierno cubano recientemente se comprometiera a crear docenas de nuevos y más asequibles puntos de conexión wifi.

También queremos reconocer el papel especial que está desempeñando la comunidad cubanoestadounidense en la construcción de una nueva relación entre nuestros países. Y, de hecho, tenemos con nosotros esta mañana a representantes de esa comunidad, algunos de los cuales nacieron en aquí en Cuba y otros que nacieron en Estados Unidos. Con sus fuertes lazos culturales y familiares, ellos pueden aportar mucho al espíritu de cooperación bilateral y progreso que estamos intentando crear, al igual que han contribuido en gran medida a las comunidades en su tierra de adopción.

La restauración de los vínculos diplomáticos también hará que sea más fácil la interacción entre nuestros gobiernos. Después de todo, somos vecinos, y los vecinos siempre tienen mucho que hablar en áreas tales como la aviación civil, la política migratoria, la preparación ante desastres, la protección del medioambiente marino, así como otros asuntos más difíciles y complejos. Normalizar las relaciones facilitará el diálogo; y dialogar permitirá profundizar el entendimiento mutuo, incluso cuando sabemos muy bien que no vamos a estar de acuerdo en todo.

Todos somos conscientes de que a pesar de la nueva política del presidente Obama, el embargo general de Estados Unidos al comercio con Cuba se mantiene en vigor y sólo puede ser levantado por la acción del Congreso; un paso que favorecemos firmemente. Por ahora [aplausos]... Por ahora, el presidente ha tomado medidas para aliviar las restricciones a las remesas, las exportaciones e importaciones para ayudar a los empresarios privados cubanos, en materia de telecomunicaciones, y los viajes de familias, pero queremos ir más allá. El objetivo de todos estos cambios es ayudar a los cubanos a conectarse con el mundo y mejorar sus vidas. Y así como estamos haciendo nuestra parte, instamos al gobierno cubano para que haga menos difícil para sus ciudadanos el poder iniciar un negocio, participar en el comercio, y acceder a información en internet. El embargo siempre ha sido algo así como una calle de doble sentido: ambas partes tienen que eliminar las restricciones que se han establecido y que han estado rezagando a los cubanos.

Antes de concluir, deseo agradecer sinceramente a los líderes de todas las Américas quienes por mucho tiempo han instado a Estados Unidos y a Cuba a restaurar los vínculos normales. Agradezco también al Santo Padre, el papa Francisco, y al Vaticano, por apoyar el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones entre nuestros países. Y creo que no es casualidad que el Santo Padre venga aquí y luego vaya a Washington, en Estados Unidos, en estos momentos. Aplaudo al presidente Obama y al presidente Castro por tener el valor de unirnos, incluso enfrentando una oposición considerable. Estoy muy agradecido a la secretaria de Estado adjunta, Roberta Jacobson y a su equipo, a nuestras contrapartes en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, a nuestro jefe de misión, el embajador Jeff DeLaurentis, y su extraordinario personal, por todo el trabajo en preparación de este día. Y permítanme decirle a nuestro maravilloso personal de la embajada: si creen que han estado ocupados en estos últimos meses, mejor se ajusten el cinturón de seguridad. (Risas).

Pero, sobre todo, deseo rendir un homenaje al pueblo de Cuba y a la comunidad cubanoestadounidense en Estados Unidos. José Martí dijo una vez que "todo lo que divide a los hombres ... es un pecado contra la humanidad". Claramente, los acontecimientos del pasado: las duras palabras, los actos de provocación y represalia, las tragedias humanas; han sido una fuente de profunda división que ha disminuido nuestra humanidad común. Ha habido demasiadas jornadas de sacrificio y dolor; demasiadas décadas de desconfianza y miedo. Por eso me siento alentado por los muchos que, en ambos lados del estrecho, ya sea por vínculos familiares o por el simple deseo de reemplazar la ira por algo más productivo, han respaldado nuestra búsqueda de un mejor camino.

Hemos comenzado a avanzar por ese camino sin engañarnos sobre lo difícil que pueda ser. Pero ambos tenemos confianza en nuestras intenciones, confianza en los contactos que hemos hecho, y complacidos por las amistades que hemos comenzado a forjar.

Y tenemos la certeza de que este es el momento de acercarnos unos a los otros, como dos pueblos que ya no son enemigos ni rivales, sino vecinos. Es el momento de desplegar nuestras banderas, enarbolarlas y hacerle saber al resto del mundo que nos deseamos lo mejor los unos a los otros.

[En español] E stamos seguros de que este es el momento de acercarnos, dos pueblos ya no enemigos ni rivales sino vecinos, es el momento de desplegar nuestras banderas, enarbolarlas, hacerle saber al resto del mundo que nos deseamos lo mejor los unos a los otros.

Es con esa misión de sanación en mente, que me dirijo ahora a Larry Morris, Jim Tracy y Mike East. Hace cincuenta y cuatro años, ustedes, caballeros, prometieron volver a La Habana e izar la bandera que arriaron en la Embajada de Estados Unidos en aquel día de enero hace ya mucho tiempo. Hoy, los invito, en nombre del presidente Obama y el pueblo de Estados Unidos, a cumplir esa promesa de presentar la bandera de las barras y estrellas para que sea izada por los miembros de nuestro actual destacamento militar.

Larry, Jim, Mike. Esta es el momento de cumplir con las palabras que harían orgulloso a cualquier diplomático, al igual que enorgullecerían a cualquier miembro del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos: promesa hecha, promesa cumplida. Gracias.

miércoles, agosto 05, 2015

5 desafíos del acceso público a Internet en Cuba

Cinco desafíos de la extensión del acceso público a Internet en Cuba
Por Elaine Díaz

Prólogo
Hay una muchacha sentada en la otra esquina del muro. Hay un P de los anaranjados que para justo en el semáforo. Hay gente bajándose del P antes de llegar a la parada. Hay también cola para entrar al Dinos Pizza. Hay una extranjera que me pregunta en inglés Where did you get your card. Y de la cola del Dinos Pizza sale un muchacho y abre una ristra de tarjetas prepagadas de acceso a Internet. Le dice a la extranjera que three dollars cada una y a mí se me antoja una trenza interminable de cabezas de ajo, que cuestan three pesos cubanos cada una.

La muchacha de la esquina se acerca, aprovecha que me distancié de la pantalla por unos segundos para explicarle a la extranjera que las había comprado en Guanabo, hace como dos semanas, y me suplica que la ayude a conectarse, que lleva tres días viniendo, que ella espera a que yo termine de hacer lo mío. A mí se me escapan cinco minutos-Nauta escuchándola. Y uno no es consciente del valor del tiempo hasta que se enfrenta a una hora-Nauta, que no hay forma de que tenga 60 minutos. Sesenta minutos por cincuenta pesos. Miro los minutos-Nauta que se largan con frialdad y en un acto de bravuconería y rebeldía los dejo ir, le pido el teléfono a la muchacha, que dibuja una G en su smartphone y lidio con WIFI_Etecsa.

Hay unos muchachos de menos de veinte años que se han sentado justo al lado mío después de bajarse del P anaranjado. Son cuatro de ellos y tienen, fíjense, un Tablet, con 40 por ciento de batería, lo que significa dos horas-Nauta más o menos, y un Smartphone, pero ese no, ese no va a hacer falta por ahora, porque uno de ellos les dice a los demás que tienen que pensar primero, pensar bien en qué quieren descargar, antes de poner el usuario y la contraseña. Los muchachos miran mi pantalla para ver si encuentran una pista. Pero mi pantalla es aburrida y no está Facebook abierto, tampoco IMO, el contenido de mi pantalla está fuera de moda. Quince minutos después, los muchachos aún no tienen claro qué van a bajar y alguien sugiere tímidamente unos wallpapers, pero nadie lo escucha. El líder del grupo les dice que los va a llevar al sitio donde más rápida está la conexión en toda La Rampa. Yo quiero seguirlos, por curiosidad, porque yo pensaba que en aquel muro estaba bastante rápida, pero me da pereza cerrar la laptop.

Tecleo rápido algunas frases que se escapan con una mezcla de tristeza, indignación, desconsuelo y escepticismo. Se nota en ellas también el cansancio. El cansancio que se pregunta – sabiendo de antemano la respuesta – dónde ha estado toda esta gente en los últimos diez años. Pero sucede que la tristeza, la indignación, el desconsuelo y el escepticismo no resuelven mucho. Para ser más exactos, resuelven nada.

Es mejor, entonces, concentrar energías apuntando a desafíos concretos, a problemas que pueden ser resueltos, a los asuntos descuidados ante la necesidad de brindar una imagen de una Cuba Internet-friendly. Es mejor teclear, por ejemplo, cinco preguntas, con la esperanza ingenua de que en alguna oficina donde se toman decisiones, alguien esté trabajando por responderlas.

Y así salen…

1. ¿Cómo el sentido de la urgencia, la ausencia de conocimientos sobre el uso de servicios de Internet, los altos precios y los dispositivos de acceso están condicionando la experiencia de navegación por Internet en Cuba?

2. ¿Cuál va a ser la metodología a emplear para medir estadísticamente la penetración a Internet en Cuba incluyendo los puntos de acceso públicos y las formas de acceso previas?

3. ¿De qué manera se prevé la formación del personal docente de la educación primaria, secundaria y preuniversitaria sobre el uso de Internet en un contexto en el que el acceso de los estudiantes antecede u ocurre simultáneamente al de los profesores?

4. ¿Cómo se prevé incluir a los sectores en desventaja socioeconómica y de conocimientos en cuanto al uso de las TIC en el proceso de extensión del acceso público a Internet?

5. ¿Cuáles son las formas de uso de los datos electrónicos de los usuarios – incluyendo los historiales de navegación – por parte de ETECSA y cómo serán utilizados y/o compartidos por/entre diferentes instituciones?

*Este post forma parte de una serie de artículos sobre el tema y puede ser republicado en cualquier sitio web sin la autorización explícita de la autora.

La Habana, 5 de agosto de 2015

Elaine Díaz | agosto 5, 2015 en 9:32 am | Etiquetas: internet | Categorías: Ciencia y Tecnología | URL: http://wp.me/pdoGM-us

https://espaciodeelaine.wordpress.com/2015/08/05/cinco-desafios-de-la-extension-del-acceso-publico-a-internet-en-cuba/

Gracias por volar con WordPress.com

miércoles, julio 29, 2015

Declaración del OC sobre violencia contra Antonio Rodiles

DECLARACIÓN DEL OBSERVATORIO CRÍTICO CUBANO SOBRE VIOLENCIA CONTRA OPOSITOR

 

El Observatorio Crítico Cubano deplora la violencia física ejercida el pasado día 5 de julio de 2015 contra el opositor Antonio Rodiles, quien como consecuencia debió ser intervenido quirúrgicamente. Rodiles fue operado de urgencia por una fractura del hueso nasal tras ser detenido y golpeado por agentes de la Seguridad del estado mientras participaba en una marcha de las también opositoras Damas de Blanco.

 

En principio, nuestro colectivo se coloca en las antípodas de las posturas políticas de Rodiles, pues defendemos un modelo de sociedad emancipada de los poderes globales, y nos oponemos al injerencista bloqueo estadounidense contra Cuba. No obstante, las diferencias políticas nunca serán argumento suficiente para justificar las prácticas violentas e ilegales con que la Seguridad maneja su relación con la disidencia en la isla.

 

Somos anticapitalistas, pero no de esa "izquierda" intolerante que anula al diferente y se niega a debatir. Más bien nos apegamos a una visión de sociedad inclusiva; sabiendo de antemano que es un empeño difícil, todo un reto en un mundo donde las fuerzas hegemónicas se disfrazan con más de un ropaje, ya sea "democrático" o "pro Derechos Humanos". Pero que tal degradación se haya producido, no significa que desechemos los elementos valiosos que estos conceptos (Democracia, Derechos Humanos) pueden proveer, bajo una mirada crítica, para la construcción de la sociedad deseada.

 

Si la disidencia de derechas, si Rodiles, si las Damas de Blanco, o cualquier otra agrupación opositora han cometido algún presunto delito, que se diga públicamente cuál es. Las autoridades están obligadas a proteger, jamás violentar, la integridad física y moral de la ciudadanía. Exigimos que se procese a los agresores, y que las instituciones estatales a las que se subordinan también rindan cuentas por su comportamiento anticonstitucional.

 

¡Queremos un socialismo verdaderamente democrático, libertario, y participativo!

 

¡No a la persecución política!

 

¡No a la criminalización de la protesta!

 

¡Libertad de expresión, asociación y manifestación!

 

Observatorio Crítico Cubano

 

La Habana, 28 de julio de 2015

lunes, julio 13, 2015

Machado Ventura turns Google down

Seems like Google made Cuba an offer it COULD refuse... You can lead a horse to water, but you can't make it drink. At the same time, most Cubans I know say that Machado Ventura represents the hardline past and this may be his Waterloo. Vamos a ver. 

Cuban Vice President Machado Ventura just spoke the following words about the future of the Internet in #Cuba:

"Everyone knows why there's not more Internet in Cuba, because it has a high cost. There are those who want to give it to us for free. However, that's not so the Cuban people can communicate, but instead with the purpose of penetrating us and carrying out an ideological campaign in order to achieve a new conquest. We must have Internet, but in our own way, with full knowledge that it is an intention of imperialism to utilize it as another way of destroying the Revolution."

El vicepresidente cubano Machado Ventura habló sobre el futuro de la Internet en Cuba:

"Todo el mundo sabe por qué en Cuba no hay más Internet, porque ello tiene un alto costo. Existen algunos que nos la quieren dar gratis, pero no lo hacen con el fin de que el pueblo cubano se comunique, sino con el propósito de penetrarnos y hacer trabajo ideológico para lograr una nueva conquista. Tenemos que poseer Internet, pero a nuestra forma, sabiendo que es una intención del imperialismo manejarla como una vía más de destruir a la Revolución".



Sent from my iPad

jueves, julio 02, 2015

DISCURSO DE OBAMA SOBRE #CUBA

DISCURSO DE OBAMA SOBRE EL RESTABLECIMIENTO DE RELACIONES CON CUBA

H/T Cafe Fuerte

1 de julio de 2015
Washington, D.C.

Buenos días. Hace más de 54 años, en medio de la Guerra Fría, Estados Unidos cerró la embajada que tenía en La Habana. Ahora tengo la oportunidad de anunciar que Estados Unidos ha acordado restablecer formalmente sus relaciones diplomáticas con la República de Cuba y a volver a abrir embajadas en ambos países. Se trata de un paso histórico en nuestros esfuerzos por normalizar las relaciones con el gobierno y el pueblo cubano y empezar un capítulo nuevo con nuestros vecinos de las Américas.

Cuando Estados Unidos cerró nuestra embajada en 1961, creo que nadie pensó que pasaría más de medio siglo antes de que se volviera a abrir. Después de todo, nuestras naciones están separadas por tan solo 90 millas, y hay lazos muy estrechos de familias y amigos entre nuestros pueblos. Pero ha habido diferencias de significancia real entre nuestros gobiernos y a veces nos dejamos atrapar por una cierta forma de hacer las cosas.

Para Estados Unidos eso significó aferrarse a una política que no funcionaba. En lugar de apoyar la democracia y las oportunidades para el pueblo cubano, nuestros esfuerzos por aislar a Cuba, con el paso del tiempo tuvieron un efecto opuesto — cimentando el statu quo y aislando a Estados Unidos de nuestros vecinos en este hemisferio. El progreso que logramos hoy es una prueba más de que no tenemos que ser prisioneros del pasado. Cuando algo no funciona se puede cambiar, y lo haremos.

El pasado diciembre, anuncié que Estados Unidos y Cuba habían decidido tomar medidas para normalizar nuestra relación. Como parte de ese esfuerzo, el Presidente Raúl Castro y yo pedimos a nuestros equipos que negociaran el restablecimiento de las embajadas. Desde entonces, nuestro Departamento de Estado ha trabajado arduamente con sus homólogos en Cuba para alcanzar ese objetivo. Y a finales del verano, el Secretario Kerry viajará a La Habana para izar formalmente y con orgullo la bandera estadounidense sobre la embajada una vez más.

Este acto no es meramente simbólico. Con este cambio, podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal en nuestra embajada, y nuestros diplomáticos podrán participar por toda la isla: eso incluye el gobierno cubano, la sociedad civil y los ciudadanos cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. Con respecto a los temas de interés común, como la lucha contra el terrorismo, la respuesta ante desastres y el desarrollo, encontraremos formas nuevas de cooperar con Cuba. Y he dejado claro que también seguiremos teniendo diferencias importantes. Incluyendo el apoyo permanente de Estados Unidos por los valores universales, como la libertad de expresión y asociación, y la habilidad de acceder a información; y no dudaremos en protestar cuando veamos que se actúa de manera contradictoria a esos valores.

No obstante, creo con firmeza que la mejor forma que tiene Estados Unidos de apoyar nuestros valores es a través del compromiso. Por eso ya hemos tomado medidas para permitir más viajes, contacto interpersonal y lazos comerciales entre Estados Unidos y Cuba; y seguiremos haciéndolo de aquí en adelante.

Desde diciembre ya hemos visto mucho entusiasmo hacia este nuevo enfoque. Líderes a través de las Américas han demostrado su apoyo por el cambio en nuestra política. Las encuestas de opinión pública en los dos países revelan mucho apoyo por este compromiso. Un cubano dijo, "he estado preparado para esto toda mi vida". Y otro dijo, "es como un trago de oxígeno". Una maestra cubana dijo sencillamente: "somos vecinos. Ahora podemos ser amigos".

Aquí en Estados Unidos, hemos visto el mismo entusiasmo. Las personas que viven en Estados Unidos quieren viajar a Cuba. Las empresas de Estados Unidos quieren invertir en Cuba. Las universidades de Estados Unidos quieren asociarse con Cuba. Ante todo, las personas que viven en Estados Unidos quieren llegar a conocer a sus vecinos al sur. Y mediante ese compromiso, también podemos ayudar al pueblo cubano a mejorar sus propias vidas. Un cubanoamericano tenía la esperanza de "reunir a las familias y abrir las vías de comunicación". Otro dijo simplemente: "No se puede mantener secuestrado el futuro de Cuba por lo que sucedio en el pasado".

Y de eso se trata: de decidir entre el futuro y el pasado.

Las personas que viven en Estados Unidos y los cubanos por igual están listos para avanzar. Es más que hora de que el Congreso haga lo mismo. He pedido al Congreso que tome las pasos necesarios para a levantar el embargo que evita que las personas que viven en Estados Unidos viajen y hagan negocios con Cuba, y ya hemos visto que miembros de ambos partidos empiezan a hacerlo. Al fin y al cabo, ¿por qué se iba a oponer Washington a la voluntad de su propio pueblo?

Sí, están quienes quieren dar marcha atrás al reloj y redoblar una política de aislamiento. Pero ya es hora de que nos demos cuenta de que ese enfoque no funciona. Hace cincuenta años que no funciona. Cierra las puertas de Estados Unidos al futuro de Cuba y solo hace la vida peor para el pueblo cubano. Me gustaría pedirle al Congreso que escuchen al pueblo cubano; que escuchen al pueblo estadounidense; que escuchen las palabras de un cubano americano orgulloso, Carlos Gutiérrez, quién hace poco habló en contra de la política del pasado, diciendo: "Me pregunto si los cubanos que tienen que ponerse en fila durante horas bajo el sol ardiente de La Habana para conseguir las necesidades más básicas sienten que ese enfoque les ayuda".

Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana. Pero creo que la reconciliación Estadounidense, mediante nuestra embajada; nuestras empresas; y ante todo, nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses y apoyar la democracia y los derechos humanos. Una y otra vez, Estados Unidos ha demostrado que parte de nuestro liderazgo en el mundo es nuestra capacidad de cambiar. Es lo que inspira al mundo a aspirar a algo mejor.

Hace un año tal vez habría parecido imposible que Estados Unidos tuviera una vez más su bandera volando sobre la embajada en La Habana. Pero así es el cambio.

En enero de 1961, cuando el Presidente Eisenhower anunció el fin de nuestras relaciones con Cuba, dijo: "Espero y confío que en un futuro no muy lejano sea posible que la amistad histórica entre nosotros encuentre su reflejo en relaciones normales de todo tipo". Ha tomado tiempo, pero creo que ha llegado la hora y que nos espera un futuro mejor.